Día Europeo contra la Pobreza Energética: Garantizar el acceso a la energía es una cuestión de derechos.
Con motivo del Día Europeo contra la Pobreza Energética, se pone el foco en una realidad que afecta a miles de hogares: la dificultad o imposibilidad de mantener una vivienda en condiciones adecuadas de temperatura, iluminación y uso de suministros básicos como la electricidad o el gas.
La pobreza energética no es solo una cuestión económica, sino un problema social que impacta directamente en la salud, el bienestar, la dignidad y la calidad de vida de las personas, afectando especialmente a familias con bajos ingresos, personas mayores, menores, hogares monoparentales/monomarentales y personas en situación de vulnerabilidad social.
Desde el Trabajo Social, abordamos la pobreza energética desde una perspectiva integral, interviniendo en la detección de situaciones de riesgo, el acompañamiento social, la información sobre derechos, ayudas y recursos disponibles, y la coordinación con otros sistemas de protección social. Asimismo, defendemos políticas públicas que garanticen el acceso universal a la energía como un derecho básico, imprescindible para una vida digna.
En este día, reafirmamos la importancia de seguir trabajando por modelos energéticos más justos, sostenibles y accesibles, que no dejen a nadie atrás, y de situar a las personas y sus necesidades en el centro de las decisiones públicas.
Porque combatir la pobreza energética es también defender los derechos sociales y la justicia social.
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